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ECONOMÍA CIRCULAR

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La  reducción de residuos, el límite en el consumo de energía e, incluso, la reorientación productiva de los países, junto con los obvios beneficios ambientales, hacen de la economía circular un modelo prometedor, relegando a un segundo plano a la economía lineal tradicional (extracción, fabricación, utilización y eliminación).

Cada año, se utilizan una media de 16 toneladas de materiales por persona, cerca de seis se convierten en residuos, y casi la mitad de los residuos terminan en vertederos. Con estas cifras, es necesario comenzar a creer en un nuevo sistema de producción que asegure la continuidad de los recursos que nos ofrece la naturaleza. Este concepto puede aplicarse en muchos campos, si hacemos la reflexión adecuada.

La economía circular consiste en un ciclo continuo de desarrollo positivo que conserva y mejora el capital natural, optimiza el uso de los recursos y minimiza los riesgos del sistema al gestionar una cantidad finita de existencias y unos flujos renovables. Además, funciona de forma eficaz en todo tipo de escala.

Hay diez rasgos configuradores que definen cómo debe funcionar la economía circular:

El residuo se convierte en recurso: es la principal característica. Todo el material biodegradable vuelve a la naturaleza y el que no es biodegradable se reutiliza.

El segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores.

La reutilización: reusar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.

La reparación: encontrar una segunda vida a los productos estropeados.

El reciclaje: utilizar los materiales que se encuentran en los residuos.

La valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

Economía de la funcionalidad: la economía circular propone eliminar la venta de productos en muchos casos para implantar un sistema de alquiler de bienes. Cuando el producto termina su función principal, vuelve a la empresa, que lo desmontará para reutilizar sus piezas válidas.

Energía de fuentes renovables: eliminación de los combustibles fósiles para producir el producto,  reutilizar y reciclar.

La eco-concepción: considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.

La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.

Economía circular en la sanidad

La economía circular es una alternativa atractiva y viable que ya han empezado a explorar distintas empresas y organizaciones.

Parece que el modelo de economía circular está penetrando poco a poco todos los sectores importantes, como la primera gestión de residuos, edificación y construcción, transporte, y ahora, incluso los sectores de la salud están empezando a reexaminar y cuestionar la forma en que los dispositivos médicos son desechados.

Productos médicos renovados son una clara representación de lo que supone aplicar un nuevo modelo de negocio que beneficia a proveedores, centros sanitarios, pacientes y al propio sistema. Mediante la reintegración de sistemas y equipos ya usados que han sido totalmente renovados, acondicionados, mejorados y testados con garantías, se pone en marcha un nuevo enfoque y circuito económico que hace gala de la eficiencia de los recursos disponibles.

Es por ello que el mantenimiento y la adecuación de los equipos actuales, junto con la progresiva implantación de mejoras tecnológicas en una continua evolución, alargan el ciclo de vida de los equipos médicos, aumentan la calidad asistencial de la atención sanitaria y promueven e impulsan la sostenibilidad en el ámbito sanitario.

 

 
 
 
 
Servicio Andaluz de Salud - Consejería de Salud